¿Vivienda inteligente?… Prefiero una vivienda obediente

Joaquín Romero, Fundador de BJ Adaptaciones

Hace 13 años Joaquín decidió adaptar su casa. Lo primero que hizo fue contactar con empresas del sector que estuvieran especializadas en este tema.

Unas le dijeron que podría controlar el toldo de manera que se accionara cuando el sol incidiera directamente y además contribuiría de forma sostenible a la eficiencia energética.

Hasta entonces ya había oído hablar repetidas veces “de las energías renovables, la capa de ozono, la sostenibilidad y un sin fin de tópicos sociales”, todos ellos muy respetables, pero que sinceramente no remediaban sus necesidades para la autonomía.

Tuvo claro desde el primer momento que no quería una vivienda que decidiera por él, sino más bien un sistema que pudiera controlar conforme la enfermedad avanzara.

No existía en el mercado un dispositivo para las personas con discapacidad. Fue entonces cuando BJ Adaptaciones decidió desarrollarlo.

No basta con que se pueda “acceder” a una vivienda, el usuario debe poder interactuar con ella, controlar su entorno, su confort, su seguridad, sus electrodomésticos… desde la cama, el sofá o la silla de ruedas.

Después de varias consultas estuvo claro que el sistema debía ser: económico, de fácil instalación, personalizable y que se pudiera adecuar a la evolución de la enfermedad.

Fue entonces cuando apareció la primera versión del sistema BJ de Control de Entorno.

El sistema BJ combina dos tecnologías: la radiofrecuencia y los infrarrojos. Esto que podría parecer tan complicado, simplemente permite accionar todos los mandos de la casa que tuvieran un control como el de la televisión, o el equipo de música y también otros elementos como la puerta de casa, activar una alarma de aviso, etc.

El elemento básico para conseguir este objetivo es el conmutador, que permite acceder a través del propio mando a un menú de barrido.

De esta forma una persona con tetraplejia puede acceder sin dificultad.

BJ y ADOM  contribuyen siempre a la mejora de la calidad de vida de las personas con discapacidad, sin suplantar su voluntad.

Por este motivo nunca nos ha gustado el término vivienda inteligente, sino más bien vivienda obediente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *