Las salas multisensoriales SHX para personas con daño cerebral: Percepción sensorial

Para poder percibir los estímulos de nuestro alrededor son necesarios los receptores funcionales (ojos, oído, receptores olfativos…) y también la participación de determinadas áreas cerebrales para procesar esta información, integrarla con el resto de sentidos y, en combinación con la memoria, dotarla de significado. Como consecuencia, en el caso del daño cerebral adquirido la percepción de todos los sentidos (vista, oído, olfato, gusto, somato-sensorial, propiocepción y vestibular) puede estar alterada.

En las salas multisensoriales encontramos estímulos agradables, atractivos y controlables, que permiten ofrecer a cada usuario lo que para él es comprensible y aceptable en cada momento.

Para completar cualquier actividad cotidiana (caminar, responder una pregunta, reconocer una persona, mantener la postura…) es imprescindible la correcta percepción de los estímulos. Si la mente no recibe la información correctamente en tiempo y forma, no podrá proporcionar una respuesta adecuada.

Para poder ayudar a una persona con afectación en estos aspectos, será necesario poder ofrecerle estímulos aislados, controlados y regulables (en ocasiones leves y en otras de gran intensidad). En las salas multisensoriales encontramos estímulos visuales (tubos, fibras, proyecciones…), auditivos (sonidos, música), olfativos (aromas…), táctiles (texturas, manipulación de bolas, fibras…), facilitadores de la propiocepción (material de peso, tacto profundo, piscina de bolas…) y vestibulares (cama de agua, hamacas, columpios…). Estos estímulos son agradables, atractivos y controlables por el usuario o por el terapeuta, permitiendo ofrecer a cada usuario lo que para él es comprensible y aceptable en cada momento.

En el caso de las salas SHX, estos estímulos pueden orquestarse de una forma coherente manteniendo la capacidad de regulación y control: es posible convertir, por ejemplo, la sala en un cuarto de estar con la proyección de una chimenea, variar el color de iluminación de la sala en función del color medio de la imagen proporcionando un efecto inmersivo, encender un calefactor al mismo tiempo, regular el sonido del fuego, convertir el crepitar de la leña en señales vibroacústicas que perciba por todo el cuerpo… Cada uno de estos componentes de la experiencia sensorial podrán ser añadidos uno a uno y ser regulados en intensidad. En cualquier caso, serán ofrecidos de una forma coherente entre sí y fáciles de integrar y procesar.

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