Las salas multisensoriales SHX y la primera infancia: De la percepción a la acción

Los sentidos van madurando con las experiencias, constituyendo una base para su percepción. Sabemos que con la percepción comienza la construcción de nuestro conocimiento y el desarrollo de los procesos cognitivos.

La fijación y el seguimiento visual, la orientación al sonido, las respuestas al tacto, al olfato, al movimiento, su discriminación, etc. son sólo el principio, por ello es importante contar con elementos que nos permitan este tipo de estimulación variando en intensidad, modalidad y frecuencia. La fibra óptica, los discos táctiles, los sacos de texturas, los efectos de sonido, los balancines… son algunos de los múltiples dispositivos que encontraremos en las salas de estimulación.

Grupo de niños en una sala de estimulación sensorial con un tubo de burbujas y peces de colores.

El conocimiento del propio cuerpo, vehículo de las sensaciones, también evoluciona, impulsado por la adquisición de habilidades psicomotoras y por todo tipo de estímulos sensoriales. Por ello, las salas SHX suponen un menú completo para las apetencias y necesidades sensoriales de los más pequeños, que descubren su boca, manos y pies, para ir integrando el resto de partes que nos componen.

El sentido de los sentidos: con la maduración, también aumenta la capacidad de respuesta ante varios estímulos y si estos son coherentes entre sí, refuerzan el contenido. El sistema SHX permite coordinar los elementos de manera que nos sumerge en escenas, una herramienta ideal para cuentos sensoriales, recrear lugares donde jugar y mundos por descubrir.

Los entornos multisensoriales SHX son además un espacio idóneo para el aprendizaje de la causa-efecto, el reconocimiento, la imitación, la resolución, la anticipación, la memoria y sobre todo, la atención, dado que permiten generar actividades estructuradas, secuenciadas, de interacción simple, y con estímulos que harán que no quiten ojo! ¿Cuántas cosas pueden estar escondidas en la cueva? Recordando aquello que había, descubriendo qué esconden las formas, anticipando en una secuencia de colores o cambiando el color de la sala con el pulsador. Las posibilidades son infinitas.

Por ello suponen un buen aliciente para aquellos que puedan parecer más enlentecidos o con alguna dificultad en el aprendizaje, permitiendo generar actividades adaptadas a su nivel de comprensión y desarrollo que van desde lo básico, descubrir las sensaciones, a lo más simbólico, participar en un cuento…

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