Discapacidad ya no significa dependencia

Reproducción del artículo de CARLOS ZÁRATE publicado en el Diario Deia (07/05/2015)

El servicio foral de apartamentos con apoyo para personas con discapacidad física Etxegoki de Txurdinaga, gestionado por Fekoor, es reconocido como uno de los cinco mejores del mundo por la Design for All Foundation 2015

El servicio de la Diputación de Bizkaia de apartamentos con apoyo automatizado para personas con discapacidad física, Etxegoki, que gestiona Fekoor en Txurdinaga, ha sido reconocido por la Design for All Foundation 2015 como uno de los cinco mejores del mundo en la Mejor Práctica Internacional el pasado año. Foto: Oskar Martínez
El servicio de la Diputación de Bizkaia de apartamentos con apoyo automatizado para personas con discapacidad física, Etxegoki, que gestiona Fekoor en Txurdinaga, ha sido reconocido por la Design for All Foundation 2015 como uno de los cinco mejores del mundo en la Mejor Práctica Internacional el pasado año. Foto: Oskar Martínez

BILBAOIndependencia y autonomía. Dos rasgos distintivos para un ser humano libre y dos aspectos fundamentales para obtener calidad de vida.

Hacer y deshacer a su antojo intentando superar cada día las barreras y obstáculos que les pone la vida. Porque las personas con discapacidad luchan cada jornada por salir adelante y superar sus limitaciones. Por eso es tan importante el programa que puso en marcha en 2011 la Diputación Foral de Bizkaia, en colaboración con Fekoor, denominado Etxegoki, un servicio de apartamentos con apoyo para personas con discapacidad física.

Su calidad ha sido premiada como una de las cinco mejores prácticas mundiales por la Design for All Foundation 2015 a la Mejor Práctica Internacional 2014, en la categoría de espacios, productos y servicios.

Sobre esta línea, Fekoor presentó ayer este galardón que sitúa este proyecto entre las cinco mejores prácticas mundiales, destacando su diseño y la metodología de trabajo como un modelo de innovación social de referencia, en un seminario sobre diseño universal y desarrollo social.

La razón de ser de este encuentro fue reflexionar sobre los nuevos enfoques en el modelo de apoyo a las personas con discapacidad para que tengan la posibilidad de ejercer el poder de decisión sobre su propia vida e impulsando su participación en la vida comunitaria.

Pero, sin duda, por encima de cualquier galardón está la experiencia de las personas. En concreto, en los apartamentos forales situados en el barrio bilbaino de Txurdinaga se alojan 34 personas con discapacidad en situación de dependencia con edades comprendidas entre 18 y 60 años.

Uno de ellos es Juan, cuya habitación más allá de parecer un templo madridista refleja una calidez, una soberanía y una comodidad que le permiten soñar con una vida diferente. “Lo que no he disfrutado antes lo voy a disfrutar ahora”, proclama cada vez que tiene ocasión. Su calidad de vida ha mejorado notablemente con su espacio, personal e intransferible, en el que se desenvuelve a la perfección y lo más importante, se reconoce. “Ahora lo disfruto todo demasiado”, subraya.

“Así lo tienes que hacer pero con moderación”, le frena la diputada de Acción Social, Pilar Ardanza, quien ayer no quiso perderse la visita al centro de Txurdinaga. “Nos tenéis que enseñar como vivís porque así aprendemos nosotros también. Aprendemos de vosotros”, manifestó durante el recorrido.

Domótica

Gracias a la domótica, el sistema que permite automatizar una vivienda, Juan puede controlar cualquier acción de su vivienda mediante un programa de reconocimiento de voz. “Botón irse a dormir”, indica a su micrófono y de inmediato se cierran las puertas de la habitación y se bajan las persianas. Si tiene calor, no tiene más que indicarlo. “Botón ventilador” y de inmediato se abre la ventana.

Y es que cada persona alojada que lo necesite puede disponer de un mando para controlar todos los dispositivos de su vivienda: polipastos (grúas de techo), control de la cama articulada, llamadas de teléfono y portero automático, llamadas de asistencia y alarmas, televisión, iluminación, persianas, apertura automatizada de puertas, control del ascensor, etc.

Gracias a estos sensores su vida puede transcurrir con cierta normalidad. “Me despierto con la alarma y aunque hay cosas que tengo que hacer con apoyo, como lavarme o desayunar, luego puedo ir acompañado al Eroski para hacer la compra y organizar luego la casa”, concluye.

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