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¿Cómo ayuda la integración sensorial a mejorar la funcionalidad y la autonomía?

  • 2 septiembre, 2019
  • Virginia Ayuso

Seguramente has oído hablar en alguna ocasión de niños/as hipersensibles a los ruidos, con rechazo a tocar texturas o que se marean muy fácilmente… Es probable que si tienes relación con alguna persona con autismo alguna de estas conductas te sean más familiares; o si trabajas con niños y niñas puede que te hayas encontrado con la necesidad de buscar explicación a determinados comportamientos y situaciones, y tal vez hayas llegado de un modo u otro al ‘universo’ de la Integración Sensorial.

¿Qué es la Integración Sensorial?

Te invito a que le demos una vuelta a este concepto para entenderlo mejor e introducirnos en sus posibilidades terapéuticas.

La integración sensorial se puede considerar desde tres vertientes: es un proceso neurológico, también es un marco teórico y además es un enfoque terapéutico.

Como proceso neurológico podemos decir que es la capacidad que tiene nuestro sistema nervioso para organizar la información que llega de nuestros sentidos, tanto de nuestro propio cuerpo como del exterior, y así dar respuesta, de manera adecuada, a las diversas situaciones que se nos presentan.

¿Qué ocurre cuando nuestro sistema no lleva a cabo este proceso de la manera adecuada?

Nos encontramos entonces con niños/as que presentan un conjunto de conductas o dificultades ante las demandas del entorno y demandas internas, que interfieren en su participación, aprendizaje y desempeño en su vida diaria y que están relacionadas con problemas en el procesamiento sensorial. Esto es precisamente lo que trata de describir el marco teórico de integración sensorial desarrollado por la Dra. A. J. Ayres, terapeuta ocupacional estadounidense (1954-1988).

Debido a que la Integración Sensorial (IS) se encuentra en la base del desarrollo motor, de la planificación motriz, del lenguaje, del bienestar emocional y del desarrollo cognitivo, si ésta no se da de manera adecuada, ello interfiere en el desarrollo del niño/a.

La teoría de IS tiene en cuenta todos los sistemas sensoriales: Gusto, olfato, vista, oído y tacto y los menos conocidos, que son vestibular y propioceptivo, preocupándose en especial por los tres últimos (táctil, vestibular y propioceptivo).

Podemos sospechar de una posible disfunción en el procesamiento sensorial cuando observamos niños con un estado de alerta alterado, dificultades en la atención, cierta “hipersensibilidad” a determinados estímulos, con conductas de evitación, que rechazan un número importante de alimentos, por ejemplo, o se muestran extremadamente cautos, que se distraen fácilmente con los ruidos, que tienden a marearse con muchísima facilidad u odian algunas prendas de ropa o el contacto físico con otros niños/as. Quizá eviten ese contacto, movimiento, ruido, o quizás en lugar de evitarlo estén sobreexcitados y se muestren hiperactivos, dando respuestas exageradas a ese estímulo, como por ejemplo pegar cuando alguien los toca o taparse los oídos y llorar cuando escuchan sonidos fuertes o inesperados.

Por el contrario, podemos encontrarnos con niños que se muestran poco activos a nivel motor, torpes, con pocas muestras de dolor y con destrezas manuales inmaduras o en su defecto parecer muy inquietos, bruscos o temerarios, buscando esas sensaciones que están recibiendo por debajo de lo esperado, pudiendo existir una “Hiposensibilidad” a uno o varios estímulos.

También podemos observar a niños y niñas a los que les cueste diferenciar estímulos similares o que necesiten más tiempo de procesamiento de la información, pueden presentar problemas en el control postural y praxis, afectando a la coordinación y aprendizaje, con todo lo que ello conlleva a nivel escolar y en la vida diaria.

No todos los niños con problemas de aprendizaje, desarrollo o conducta tienen una disfunción del procesamiento sensorial. Pero si tras la evaluación pertinente, estas dificultades se pueden explicar desde la teoría de la IS, podemos iniciar una intervención desde este enfoque.

¿Cómo se trabaja desde un enfoque de Integración Sensorial?

El juego es el motor. A partir de la motivación intrínseca del niño/a y sus propias elecciones, contando con materiales que puedan ofrecer inputs sensoriales variados, se crean retos en los que el niño habrá de elaborar respuestas adaptadas. Sin olvidar y prestando especial atención, a la intervención en los entornos donde se desenvuelve en el día a día, como su casa, escuela, comunidad, etc.

La manera de percibir el mundo y la integración sensorial como componente del procesamiento sensorial impacta de manera indudable en los contextos del niño/a. Por ello,  pueden ser una vía para la organización de la conducta y el aprendizaje o, todo lo contrario.

Esta intervención tendrá especial relevancia e importantes resultados si se da en todos los contextos, mediante estrategias y adaptaciones, pudiendo modificar estos ambientes y las actividades que se llevan a cabo en ellos, además de implantar estrategias sensoriales de compensación.

Es aquí donde cobran especial relevancia las rutinas, participación e implicación de todas aquellas personas que forman parte de la vida del niño en cuestión, como cuidadores principales, maestros y terapeutas, que pueden facilitar, aportar y diseñar las estrategias, adaptaciones o actividades necesarias para favorecer un mejor procesamiento de las distintas sensaciones en niños y niñas con estas dificultades.

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Virginia Ayuso

Virginia es diplomada en Terapia Ocupacional, por la Universidad de Salamanca, y graduada por la Universidad Católica de Valencia (UCV). Especializada en Atención Temprana por la Universidad de Valencia, en discapacidad intelectual por la UCV y terapeuta certificada en Integración Sensorial por la Universidad del Sur de California y Western Psychological Services (WPS). Ha impartido clases en el Máster de Educación Inclusiva de la UCV San Vicente Mártir, además de participar como ponente en numerosas conferencias de aula, cursos y jornadas nacionales relacionados con la infancia, la diversidad funcional, la atención temprana y la integración sensorial. En la actualidad desarrolla su labor profesional como terapeuta ocupacional en el Centro de Atención Temprana l’Alqueria UCV y continúa vinculada a la docencia.

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2 respuestas a “¿Cómo ayuda la integración sensorial a mejorar la funcionalidad y la autonomía?”

  1. Elisabet dice:

    Soy de Argentina provincia de Santa fe, docente, a mi sala llegan niños que los padres tienen baja alerta, los niños van entregando continuamente en tiempo prolongado, síntomas de alerta. La educación todavía, cree entender, pero los que recibimos, los recursos siguen siendo esquivos. Yo me Nutro avanzó para poder tener un conocimiento que permita además, lograr la tranquilidad emocional, física y social. Quiero recibir información sobre el curso de conocimiento sensorial. Gracias por responder.

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